De nuevo, un escándalo empaña el intento de la justicia argentina por determinar la responsabilidad de siete profesionales de la salud en la muerte de Diego Armando Maradona en 2020.

La polémica esta vez obedece a la revelación de que antecedentes médicos que la fiscalía empleó como parte de la prueba incriminatoria no correspondían al astro futbolístico, sino a su padre.

Durante el segundo juicio que tiene lugar para determinar las circunstancias del deceso de Maradona, la fiscalía pidió este jueves al tribunal el allanamiento de la empresa privada de salud Swiss Medical -donde se atendía el exfutbolista argentino- para secuestrar su historial médico. Lo hizo luego de admitir que una parte de los antecedentes clínicos aportados a la causa eran en realidad del padre del exjugador, también llamado Diego Maradona.

El tribunal que encabeza el proceso judicial dio curso a la petición y ordenó un operativo policial este mismo jueves en la sede de Swiss Medical y una de sus clínicas para exigir la entrega de documentación médica referida al exjugador correspondiente al periodo 2012-2015. El objetivo es reunir antecedentes clínicos, consultas, ingresos y egresos, entre otros datos.

La medida no afecta al desarrollo del juicio a los siete acusados, que seguirá adelante.

El excapitán de la selección que conquistó el Mundial en 1986 falleció de un ataque cardíaco el 25 de noviembre de 2020, mientras cumplía una internación domiciliaria en una casa situada en las afueras de Buenos Aires. Allí el exfutbolista, entonces de 60 años, intentaba recuperarse de una cirugía practicada dos semanas antes en una clínica para removerle un hematoma subdural.

Los procesados están imputados de homicidio simple por dolo eventual, que es cuando el victimario sabe que su conducta puede ocasionar un daño, pese a lo cual continúa con la acción. Se castiga con una pena máxima de 25 años de prisión.

Tomado de Primera Hora