Una pulsera de origen japonés detecta el riesgo de golpe de calor antes de que el cuerpo dé las primeras señales de alarma.
El dispositivo, que ya utilizan los Mossos d’Esquadra —la policía autonómica de Cataluña— y los Bomberos de Cataluña, no mide la temperatura del ambiente, sino la acumulación de calor en el organismo del propio usuario, y emite una alerta cuando ese proceso alcanza un nivel de riesgo, según informó National Geographic.
El problema que busca atender es de magnitud considerable. Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad de España, en 2025 se registraron 3.832 muertes asociadas a temperaturas extremas, 25 de ellas vinculadas directamente al estrés térmico. En la mayoría de esos casos, la persona no advirtió que algo fallaba hasta que el cuadro ya era difícil de revertir.
Al colocarse al comienzo del turno, el dispositivo registra la temperatura corporal de base del usuario. Desde ese momento, un sensor de flujo de calor calcula si el organismo acumula más energía térmica de la que logra disipar. Si la temperatura sube más de 1 ºC por encima del valor inicial, el aparato activa de inmediato una señal luminosa roja, una vibración y una alerta sonora.
La respuesta indicada ante esa señal es concreta: interrumpir la actividad, buscar sombra, hidratarse y descansar entre cinco y quince minutos. El indicador vuelve al verde cuando la temperatura se normaliza, lo que ocurre generalmente a partir de los 38 ºC como umbral de riesgo.
El algoritmo se adapta a la fisiología de cada persona, lo que evita umbrales genéricos que no contemplen las diferencias entre organismos. El dispositivo pesa 20 gramos, es impermeable y opera sin conexión a internet ni necesidad de recarga durante cinco meses de vida útil. No transmite datos personales: el fabricante solo recibe información vinculada al número de unidad y al registro de alertas, sin identificar al usuario.
El dispositivo Canaria+ recibe su nombre de la práctica histórica de introducir canarios en las minas de carbón para detectar la presencia de gases letales antes de que los mineros pudieran percibirlos. La analogía es directa: así como el pájaro advertía un peligro invisible, el aparato alerta al trabajador antes de que el daño sea irreversible.
El origen del proyecto responde a un problema de salud pública de gran escala en Japón. Takeshi Anzai, director ejecutivo de la empresa fabricante, explicó en declaraciones recogidas por El Confidencial que la motivación surgió al constatar que, el año previo al desarrollo del producto, más de 100.000 personas debieron ser trasladadas de urgencia por golpes de calor en ese país.
Tomado de infobae




