Al menos tres personas murieron y cinco resultaron hospitalizadas en Indonesia tras el incendio del edificio del parlamento local de Makassar, la capital de la provincia de Célebes Meridional, según confirmaron funcionarios de gestión de emergencias y autoridades municipales. El fuego comenzó en la noche del viernes cuando un grupo de manifestantes, enardecidos por la muerte de un joven repartidor, prendió fuego a la sede legislativa regional, lo que tiñó el área urbana de un resplandor naranja visible durante la madrugada.
El incendio se produjo tras varios días de protestas intensificadas en diferentes ciudades de Indonesia, motivadas por el descontento social hacia el aumento de las asignaciones para los legisladores y el alto costo de vida en el país. Según Fadli Tahar, responsable local de gestión de desastres, los equipos de rescate recuperaron tres cuerpos el sábado por la mañana y trasladaron a cinco personas a hospitales por quemaduras y fracturas, provocadas por caídas al intentar escapar del inmueble, tal como informaron medios de televisión nacionales.
Manifestantes se reúnen cerca del edificio del parlamento regional en llamas en Makassar, provincia de Sulawesi del Sur, Indonesia, el 30 de agosto de 2025 (REUTERS/Iqbal Lubis)
Los disturbios en Makassar no son un caso aislado en el país. En Bandung, en la provincia de Java Occidental, otro grupo prendió fuego a la sede parlamentaria regional durante la misma jornada, aunque en ese caso no se registraron víctimas. En Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia, los manifestantes irrumpieron en la jefatura de policía provincial después de destruir cercos de contención y quemar vehículos. Las fuerzas de seguridad respondieron disparando gas lacrimógeno y utilizando cañones de agua mientras los manifestantes usaban fuegos artificiales y palos de madera como represalia.
La gente pasa junto a una parada de autobús incendiada durante una protesta por los salarios de los legisladores, que se intensificó el viernes después de que un vehículo blindado de la policía atropellara y matara al conductor de una motocicleta de transporte compartido, en Yakarta, Indonesia, el 30 de agosto de 2025 (REUTERS/Willy Kurniawan)
Las embajadas extranjeras, entre ellas las de Estados Unidos y Australia, emitieron avisos para que sus ciudadanos eviten zonas de protestas o concentraciones públicas masivas en Yakarta y el resto del país.
La calma comenzó a restablecerse gradualmente en la capital, después de que las autoridades limpiaran los restos de vehículos calcinados, oficinas policiales y paradas de transporte público quemadas durante los disturbios. En el recuento oficial, el Jefe de la Policía Nacional, Listyo Sigit Prabowo, declaró el sábado que los disturbios y los incendios no podían seguir considerándose expresiones de libertad de expresión, sino que constituían actos criminales. Añadió que la policía y las fuerzas armadas actuarían “inmediatamente” para restaurar el orden público.
Las protestas empezaron el lunes en Yakarta, cuando se difundieron informes de que los 580 parlamentarios reciben una asignación mensual para vivienda de 50 millones de rupias (equivalente a 3.075 dólares) además de sus salarios, casi diez veces el salario mínimo local. La medida, adoptada el año pasado, ha sido fuertemente cuestionada por la ciudadanía y organizaciones de derechos humanos por su carácter desproporcionado, sobre todo en un contexto de aumento del desempleo y de la presión fiscal sobre la población.
El detonante de la escalada ocurrió el jueves, cuando la muerte de Affan Kurniawan, un conductor de mototaxi de una plataforma digital de 21 años, se viralizó en redes sociales. Según testigos y reportes televisivos, Kurniawan estaba trabajando cuando quedó atrapado en medio de los disturbios y fue atropellado por un vehículo blindado de la Brigada Móvil de la Policía Nacional. Según las declaraciones recogidas, el vehículo no se detuvo tras el impacto y pasó por encima del joven.
Tomado de infobae