Carlos Beltrán tenía 22 años y solo llevaba una temporada en las Grandes Ligas con los Royals de Kansas City cuando visitó por primera vez el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York.

Aquel joven manatieño viajó a mítica ciudad en 1999 para presenciar la exaltación del puertorriqueño Orlando “Peruchín” Cepeda, en una ceremonia en la que también fueron inmortalizados George Brett, Nolan Ryan y Robin Yount.

Pese a que tenía el talento para lograrlo, nunca imaginó que 27 años después sería él quien emprendería un viaje hacia la inmortalidad tras convertirse en el sexto pelotero puertorriqueño admitido al Salón de la Fama del Béisbol.

“Viajé a Cooperstown en 1999 para la exaltación de George Brett, ‘Peruchín’ Cepeda, Robin Yount y Nolan Ryan. Tengo un recuerdo bien bonito porque George me preguntó si conocía a ‘Peruchín’ Cepeda y yo le dije que no. Me dijo que quería presentarme a Peruchín y, cuando lo hizo, dijo: ‘Peruchín, te voy a presentar al próximo Hall of Famer de Puerto Rico’”, rememoró Beltrán en un aparte con la prensa.

“Yo le dije: ‘Diantre, George. Yo todavía no he jugado ni un año en Grandes Ligas y tú me estás presentando como Hall of Famer’. Recuerdo que George me dijo que, si seguía jugando buena pelota, no había duda de que esa era una posibilidad. Ver que hoy me dirijo allá está brutal por las vueltas que da la vida”, continuó.

Desde aquella ceremonia de 1999, la representación puertorriqueña en Cooperstown creció con las exaltaciones de Roberto Alomar en 2011, Iván “Pudge” Rodríguez en 2017 y Edgar Martínez en 2019.

Ahora le llegó el turno a Beltrán, quien abordó este miércoles un vuelo hacia Nueva York en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín junto a su esposa, Jessica Lugo, y sus hijos, Ivana, Kiara y Eván Carlo, para cumplir su cita con la inmortalidad.

“Estoy contento. Honestamente, me siento feliz. Creo que va a ser un momento bien especial para todos nosotros. Es cuestión de uno representar lo que uno es, sobre todas las cosas”, comentó el expelotero.