La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, aseveró que la cumbre de la OTAN, celebrada los días 7 y 8 de julio en Ankara, fue “humillante” para Vladímir Zelenski.
“Resultó humillante para Zelenski. No fue invitado a la sesión plenaria, sino que solo tuvo oportunidad de intervenir brevemente en el ‘foro de la industria de defensa’ de la Alianza”, declaró la vocera.
Según Zajárova, el líder del régimen ucraniano “reiteró su habitual lista de exigencias” y alardeó sobre “la supuesta ‘competencia’ terrorista de las Fuerzas Armadas ucranianas”, sin que los miembros de la OTAN manifestaran ninguna reacción clara ante esas declaraciones.

Zajárova señaló que la humillación de Zelenski continuó en una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, donde solo se le concedieron cuatro minutos para hablar y no se le permitió responder a las preguntas de los periodistas.
Además, el intento del líder del régimen de Kiev de atraer la atención de los aliados con un “chantaje apenas disimulado” sobre la necesidad de Ucrania de adquirir armas nucleares también fracasó, ya que “ninguno de los participantes en la reunión de la OTAN hizo caso a tales lamentos”.
“Quizás la declaración final de la cumbre fue su mayor decepción. Ni siquiera insinúa la posible adhesión de Ucrania a la OTAN. Las esperanzas de Kiev de obtener asistencia militar y financiera a largo plazo se desvanecieron”, enfatizó.
La vocera añadió que los 70.000 millones de euros mencionados en el documento parecen consistir, en realidad, en 35.000 millones de euros que los países prometieron aportar en la reunión en formato Ramstein, parte del préstamo de 90.000 millones de euros de la UE y otras “donaciones”.



