Los pueblos marianos de León y Chinandega celebraron este miércoles 14 de agosto, la Gritería Chiquita o Purísima de Penitencia, a 77 años de la súplica a la virgen de la Asunción para detener la erupción del volcán Cerró negro en ese tiempo.
La festividad esperada por miles de creyentes dio inicio con el grito de ¿Quién causa tanta alegría?…¡La Asunción de María!.
“Ya no podemos decir que la Gritería Penitencial es solo para León y Chinandega, sino para toda Nicaragua, porque es para cada mariano que celebra con devoción este cuarto dogma de la Santísima Virgen María. Aquí estamos, con fe y amor cumpliendo ese compromiso de gritarle durante esta noche a la Santísima Virgen María de la Asunción, entremezclando la tradición y la fe”, afirmó el Obispo de la Diócesis de León, Santos René Sándigo, citado por el portal El 19 Digital.




La alcaldesa de la ciudad universitaria Guissela Lacayo, recordó el origen de estas fiestas en 1947.
“Estamos desde León compartiendo con nuestro pueblo, con las familias lugareños y de otros departamentos compartiendo con fe, amor y devoción esta Gritería a la Asunción de María, recordemos que hace 77 años el Cerro Negro estaba con una gran erupción que amenazaba a las familias y fue cuando el pueblo se unió en oración pidiéndole a la virgen que hiciera el milagro de aplacar la furia del volcán y es así como se compromete el pueblo a celebrarla todos los 14 de agosto”, refirió Guissela Lacayo, alcaldesa de León, de acuerdo al medio.
Una nota de prensa divulgada por el Consejo de Comunicación y Ciudadanía del gobierno nicaragüense, indicó que los feligreses y la población de León estuvieron en oración permanente, rogando al “Dios Misericordioso” que por intersección de su madre, cesara esa situación apocalíptica que amenazaba con destruir la ciudad bajo el peso de una capa de arena de 7 pulgadas en todas sus edificaciones.




La rogativa del pueblo de León dio como resultado la paz y tranquilidad del volcán que cesó su actividad.
La nota indica que los feligreses y el pueblo salió a las calles el 14 de agosto de 1947, para dar gracias a la Virgen Inmaculada Concepción de María, que en vísperas de su asunción al cielo obraba el milagro para Nicaragua.



