Al menos ocho testigos relataron al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) el ciclo de violencia en el que vivió la joven Junieysis Merlo a manos de su expareja, quien ahora es el principal sospechoso de asesinarla y enterrar sus restos en una fosa en Santa Ana.
Merlo fue reportada como desaparecida el pasado 31 de marzo. El 9 de abril apareció asesinada en la propiedad donde vivió con sus hijas y su expareja Gustavo Ramírez Calvo, quien está detenido por el femicidio y descuenta un año de prisión preventiva.
Uno de los testimonios recogido en el expediente judicial es el del hermano de Junieysis, quien confirmó que, desde que ella vivía en Costa Rica, había pasado por diversas situaciones, e incluso existía una orden de alejamiento contra Gustavo, ya que él la ofendía y mantenían una mala relación. La situación incluso la llevó a instalar cámaras de video en la vivienda, cuyo acceso podría encontrarse en su celular.
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Merlo fue reportada como desaparecida el 31 de marzo. Dos semanas antes de su extravío, la víctima le mencionó a su hermano que Gustavo tenía ocho teléfonos para escuchar con quién hablaba ella.
Otra testigo clave fue la mejor amiga de la joven nicaragüense, de apellido Gómez, quien manifestó a las autoridades que sospechoso es una persona muy agresiva y de trato brusco.
Aunque desconocía si tenían problemas cuando eran pareja, indicó que actualmente solo compartían casa por sus dos hijas en común, ya que la relación se había deteriorado tras una infidelidad de Gustavo.

Esta mujer habló con su amiga el domingo 29 de marzo por una rifa que se ganó. El lunes siguiente habló con Gustavo desde el mismo teléfono de ella y logró escucharla de fondo. Después de eso, no supo más hasta que le informaron que estaba desaparecida.
Violento
Una prima de la víctima brindó un testimonio similar y aseveró que Gustavo es una persona muy agresiva, al punto de enojarse y exaltarse por todo, llegando a gritarle. Debido a estas situaciones, un año atrás la joven se fue a vivir a San Ramón con su mejor amiga, cerca de donde residía esta prima; no obstante, al cabo de unos meses decidió regresar con él.
Junieysis le comentó a su prima en varias ocasiones que Gustavo le gritaba, pero nunca le detalló qué le decía. Se enteró de la desaparición por medio de otro primo, quien le indicó que supuestamente se había ido con unos amigos a la playa y había dejado su teléfono.
Por ello, la prima acudió al OIJ de San Ramón a exponer el caso; sin embargo, no le permitieron interponer la denuncia por falta de información.
Esta prima también visitó la casa de la joven para verificar que todo estuviera bien y que las niñas estuvieran sanas. En ese momento, Gustavo se mostró colaborador y, al consultarle por la mujer, le dio la misma versión de la playa, además de indicar que toda la información que requerían estaba en la computadora de la desaparecida.

Los agentes judiciales también conversaron con una hermana de la víctima, quien expresó que Gustavo era alguien muy agresivo e iracundo, que explotaba por cualquier motivo y que en una ocasión amenazó de muerte a la joven.
Agregó que la joven estaba planeando reunirse con un allegado radicado en Estados Unidos e incluso buscaba una casa de alquiler en Costa Rica. Gustavo estaba al tanto de esta situación, lo que le molestaba y provocaba constantes discusiones.
La hermana también explicó que Gustavo posiblemente le había colocado un teléfono u otro dispositivo para escuchar todo lo que hablaba, ya que él siempre parecía conocer sus conversaciones.
Otra hermana de Junieysis indicó a los investigadores que la situación le pareció extraña desde el inicio, dado que, aunque era reservada, siempre avisaba cuando salía.
Además, solía realizar transmisiones en vivo en TikTok con su familia; la última fue el lunes anterior (30 de marzo). En ese live, acordó ir a Santa Ana al banco para retirar dinero de una hermana y entregárselo, ya que no contaba con efectivo.
Dijo desconfiar de Gustavo porque es una persona acosadora. Afirmó que la relación terminó luego de que, en grabaciones de una panadería, observaron a Gustavo acosar a una empleada. Además, lo describió como muy celoso.
Agregó que, en diciembre anterior, la joven viajó a Nicaragua y, al regresar, encontró un teléfono celular en su cuarto con grabaciones de conversaciones que había tenido. Lo guardó y, días después, Gustavo llegó muy alterado buscando algo en el cuarto.
Ella lo confrontó y le preguntó si buscaba el teléfono; le reclamó por grabarla, a lo que él respondió que tenía ocho dispositivos haciéndolo.
Entre julio y agosto del año pasado, la víctima solicitó medidas cautelares contra Gustavo. Antes de eso, intentó irse con sus hijas hacia Nicaragua, pero fue descubierta por una empleada doméstica.
Tras ello, Gustavo habría ordenado en el condominio que nadie ingresara a la vivienda ni permitiera que la joven saliera.
La hermana también señaló que en la casa hay una computadora con respaldo de grabaciones y audios relacionados con los presuntos actos de acoso de Gustavo, además de la documentación original de las medidas cautelares.
Según los testimonios, un allegado de la joven afirmó que Gustavo le aseguró que, si la veía con otra pareja, los mataría a ambos, ya que —según dijo— tenía dinero y podía hacer lo que quisiera.
Otra de las testigos es una mujer que le alquilaba una vivienda al sospechoso desde hace un año, quien indicó que había escuchado discusiones en ocasiones relacionadas con las niñas o con asuntos del hogar, pero no tenía conocimiento de agresiones.
Finalmente, el guarda de seguridad del residencial Los Pericos, donde vivían, indicó que otro funcionario le comentó que Gustavo es una persona agresora y que en algún momento sostuvo una discusión con Junieysis, en la cual la agredió físicamente.
Incluso, Gustavo habría dado la indicación de que los hermanos de la joven no podían ingresar a la vivienda.