El 15,8 % de los niños entre 1 y 4 años de edad en México tienen niveles de toxicidad por plomo, lo que equivale a 1,2 millones de pequeños en el país.
En Puebla, la cifra se eleva hasta el 50 %, mientras que en San Luis Potosí y Tlaxcala cuatro de cada diez están intoxicados, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022-2024, publicados a finales del año pasado y recogidos por Milenio.
Si la cifra se extrapola a toda la población infantil y adolescente del país, se estima que 3,3 millones de menores están intoxicados con ese metal.
Si bien el problema se encuentra diseminado por todo el territorio nacional, los niveles más altos se encuentran en la zona central.

En México, el plomo que ingresa en el organismo proviene principalmente de tres fuentes. En primer lugar del uso para alimentación de objetos de barro sin buena cocción (48 % de los casos), seguido por las plantas de reciclaje de baterías y directamente del vientre materno, debido a la exposición de la madre a las fuentes de plomo.
Entre los efectos de la exposición al plomo se encuentra problemas en el embarazo, como abortos espontáneos; nacimientos prematuros; afectaciones en el neurodesarrollo, con menor capacidad motriz, desarrollo del lenguaje e inteligencia; problemas en la capacidad reproductiva de los varones; enfermedades cardiovasculares y bajo coeficiente intelectual.