El exportero español Iker Casillas demandó a su antiguo club, el FC Porto, por el infarto que sufrió durante un entrenamiento en 2019, lo que propició su retirada del fútbol un año después.
Según informa el diario As, el exjugador presentó una demanda de 3,7 millones de euros al club portugués por incapacidad laboral y por las importantes secuelas que sufre desde hace siete años, pese a que entonces el médico del equipo le aseguró que estaba “bien, estable y con el problema resuelto”.
“Voy al gimnasio, juego al pádel, pero no puedo correr, solo consigo unos 20 o 50 metros. No puedo más”, declaró Casillas ante el tribunal, aseverando que su vida no es la misma desde aquel episodio. El deportista de 45 años afirma que el esfuerzo físico realizado en ese entrenamiento provocó el incidente cardiovascular.

Demanda millonaria
Por su parte, tanto el FC Porto como la aseguradora Fidelidade sostienen que no existe correlación entre el infarto y el esfuerzo físico. La compañía asegura haber pagado 1,5 millones de euros —es decir, la cantidad máxima anual por accidentes laborales—, mientras que el club sostiene que abonó el salario íntegro (más de un millón de euros) durante el tiempo de baja. Ambas entidades se niegan a pagar lo exigido en el juicio.
El histórico portero del Real Madrid (1999-2015) defendió durante cuatro temporadas el arco del club portugués, con el que ganó dos títulos locales.