En el quirófano del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de Córdoba de Argentina, un equipo médico se enfrentó a un gran desafío para la cardiología pediátrica: colocar un stent completamente bioabsorbible en la aorta de un bebé de 49 días y 2,2 kilos.
Al pequeño, derivado desde la provincia de San Juan por la complejidad de su cuadro, se le practicó una intervención inédita, que abre caminos para nuevos tratamientos en recién nacidos con enfermedades cardíacas congénitas.
La operación se realizó con una tecnología que permite que el organismo absorba el dispositivo en un año, evitando futuras cirugías para retirarlo.
La coartación de aorta es una afección que implica el estrechamiento de la arteria principal que lleva sangre del corazón al resto del cuerpo. En bebés tan pequeños, esta obstrucción puede poner en riesgo el suministro de sangre a órganos vitales.
Para estabilizar al paciente antes de la intervención, los médicos utilizaron una medicación que mantiene abierto un conducto embrionario, permitiendo que la circulación sanguínea se mantenga hasta poder corregir la obstrucción. En otras palabras, se crea una vía alternativa para que la sangre llegue a todo el cuerpo mientras se prepara al bebé para la cirugía.
El tratamiento del caso necesitó de una estrategia híbrida. El bebé fue trasladado inicialmente al Hospital Materno Neonatal de Córdoba para su estabilización. Una vez que su condición lo permitió, fue derivado al Hospital de Niños, donde intervino un equipo multidisciplinario.
El modelo implantado, IBS™ Angel de 4,0 mm por 15 mm, tiene una particularidad central: se degrada completamente en el organismo en 12 meses.
Esto significa que, a diferencia de los stents metálicos tradicionales, no queda una estructura rígida que pueda afectar el crecimiento de la arteria a medida que el niño crece. Así, se evita la necesidad de una segunda cirugía para retirar el implante.
Es decir, el material se reabsorbe progresivamente en el organismo y permite que el vaso sanguíneo siga desarrollándose normalmente.
Tras la intervención, los médicos lograron suspender la medicación que mantenía la circulación hacia la parte inferior del cuerpo, señal de que el flujo sanguíneo estaba restablecido. El bebé permanece bajo seguimiento de cardiología, donde se controla su peso, alimentación y evolución clínica.
Tomado de infobae




