La Cámara de Diputados de Paraguay aprobó este 5 de noviembre por unanimidad el inicio de un juicio político en contra del ahora expresidente Santiago Peña, quien está acusado de múltiples delitos relacionados con la escandalosa intervención de Ueno Bank que congeló los depósitos de 2,9 millones de ahorristas, lo que provocó un caos social y financiero en el país.

Horas antes de la sesión extraordinaria y urgente convocada por los parlamentarios, fue evidente que Peña se quedaba solo políticamente, ya que incluso su propia fuerza, la Alianza Nacional Republicana (ANR, conocida como Partido Colorado), anunció que respaldaba el proceso de destitución del mandatario. Eso llevó a Peña a anticiparse y dejar el cargo voluntariamente. 

Ahora, el Senado deberá decidir si continúa el procedimiento o lo deja sin efecto, teniendo en cuenta la dimisión del jefe de Estado.

La continuidad del juicio político contra Peña plantea ahora una controversia constitucional, ya que el artículo 225 de la Carta Magna paraguaya establece que este procedimiento tiene como finalidad separar del cargo a los funcionarios declarados culpables.

Sin embargo, el artículo 189 dispone que los expresidentes condenados en un juicio político pierden el derecho a ocupar una banca vitalicia en el Senado. Por lo tanto, una eventual declaración de culpabilidad podría tener consecuencias políticas para Peña incluso después de su salida del poder.

Mientras los diputados sesionaban, Peña sufrió otro golpe, ya que la Fiscalía lo incluyó oficialmente en la lista de personas que serán sometidas a investigación por su eventual participación en la multimillonaria estafa. Es el primer político involucrado en este caso junto con los directivos de Ueno que ya fueron detenidos.

La crisis comenzó el 3 de noviembre, cuando el Banco Central de Paraguay anunció la sorpresiva intervención de Ueno Bank, lo que paralizó por completo sus operaciones. Millones de ahorristas no pudieron acceder a sus cuentas ya que las plataformas, páginas web y todos los servicios de comunicación de la entidad quedaron suspendidos. La incertidumbre fue total.

Ese mismo día, mientras funcionarios bancarios eran detenidos, miles de personas marcharon en las calles para exigir la renuncia de Peña, debido a los vínculos que tenía con el conglomerado financiero de Ueno.