Greg O’Neill, de 62 años, murió este viernes como resultado del ataque de un gran tiburón blanco en la orilla de la playa de Sorrento, cerca de la ciudad australiana de Perth, informa la ABC.
“Era un hombre de familia, generoso y entregado, que dio a sus hijos muchísimo amor, cuidado y oportunidades. A Greg le encantaba el océano y era conocido como un nadador apasionado, amante del deporte, trabajador dedicado y, en general, un tipo generoso e ingenioso”, declaró su familia.
La ministra de Pesca de Australia Occidental, Jackie Jarvis, emitió una orden de captura y sacrificio del tiburón que mató al O’Neill ante la mirada atónita de los presentes. Sin embargo, las autoridades se abstuvieron de iniciar un exterminio masivo de tiburones en la zona.




