Expertos en bioseguridad están alarmados tras comprobar que los principales ‘chatbots’ de inteligencia artificial (IA) proporcionaron instrucciones detalladas sobre cómo crear armas biológicas, incluyendo patógenos mortales, informó este miércoles The New York Times.
Según diversas transcripciones analizadas, algunos modelos actuales de IA pueden detallar procesos como la compra de material genético, su conversión en armas biológicas y métodos para evadir su detección.

Ayuda para crear armas biológicas
El microbiólogo David Relman, de la Universidad de Stanford, reveló que durante una prueba previa al lanzamiento de un ‘chatbot’ —de una empresa cuya identidad no fue divulgada— la herramienta no solo le explicó cómo modificar un patógeno para hacerlo más resistente, sino también cómo dispersarlo en un importante sistema de transporte público.
Por otro lado, Kevin Esvelt, ingeniero genético del Instituto Tecnológico de Massachusetts, dio a conocer intercambios en los que ChatGPT (OpenAI) detallaba cómo emplear un globo meteorológico para dispersar agentes biológicos sobre una ciudad de EE.UU. En otra conversación, Gemini (Google) organizaba patógenos según su capacidad de afectar a la industria ganadera, mientras que Claude (Anthropic) proponía la formulación de una nueva toxina derivada de un medicamento contra el cáncer.
Aumentan las preocupaciones
Si bien algunas investigaciones indican que los ‘chatbots’ pueden servir como apoyo para que principiantes adquieran habilidades básicas de laboratorio, esta tecnología aún no resulta especialmente eficaz para ejecutar las complejas tareas necesarias para crear un virus desde cero. No obstante, especialistas expresaron su preocupación ante el posible uso de la IA por parte de personas con experiencia y fines indebidos.
Según The New York Times, un atentado reciente en India apunta a que actores malintencionados ya recurren a esta tecnología. En agosto, la Policía del estado indio de Guyarat detuvo a un médico de 35 años acusado de planear un ataque vinculado al Estado Islámico*, tras intentar extraer ricina de semillas de ricino y consultar sus preparativos mediante herramientas de IA como Google y ChatGPT.