La demografía, consignas y conductas de los asistentes a las marchas convocadas a nombre de la generación Z confirmaron que detrás de estas se encuentran políticos y empresarios de oposición, afirmó hoy el diario La Jornada.
En un editorial, el medio señaló la presencia tras las cuentas en redes convocantes de “los mismos políticos y empresarios que llevan un sexenio y un año consagrados a la invención y reciclaje de membretes en desesperada búsqueda de alguno que les dé la legitimidad social de la cual carecen”.
A través de dichos perfiles en redes sociales se emplearon símbolos juveniles para expresar e incitar descontento hacia el proyecto del partido gobernante, refirió el rotativo al enfatizar que la inmensa mayoría de los asistentes a las movilizaciones de ayer no pertenecían a esa franja etaria.

Incluso en esta ciudad, única en la que lograron una concurrencia significativa, fue notoria la proporción mayoritaria de participantes que no eran veinteañeros, y en otras entidades las escasas decenas de asistentes que acudieron resultaban ancianos, expuso.
Consideró necesario analizar los eventos en un contexto global de auge de la ultraderecha y mencionó que las cuentas de redes dedicadas a promover las protestas provienen de Argentina, Colombia y España, donde los partidos y organizaciones de ultraderecha tienen una enorme presencia.
Además, “se ha comprobado su vínculo con el golpismo venezolano y con el bolsonarismo brasileño, donde surgió la actual camada de expertos en manipulación mediática a favor del neofascismo”.

Denunció que, recientemente, “el empresario Ricardo Salinas Pliego ha tratado de importar dicho modelo a México a través del español Javier Negre, copropietario de la plataforma de difusión de noticias falsas La Derecha Diario y referente fascista a ambos lados del Atlántico”.
A juicio de La Jornada, personajes como Negre y sus patrocinadores explotan la frustración de las clases trabajadores, y en particular de los jóvenes, con un sistema que los ignora y los relega, desviando la atención desde los verdaderos causantes de los grandes males sociales (los oligarcas).
“Hasta ahora, ni este ni anteriores intentos de meter a la sociedad mexicana en la ‘guerra cultural’ (nombre que estos grupos dan a la defensa del machismo, la homofobia, la xenofobia, el culto a los multimillonarios y la apología de la violencia) han logrado arraigo en México”, sostuvo.
Ello se debe, según explicó, tanto por la ausencia en este país de las problemáticas económicas que son caldo de cultivo de sus avances, como porque las cuestiones de género y diversidad que forman el centro de su discurso no tienen aquí la centralidad que han adquirido en otras naciones.
Un factor de indudable importancia en su fracaso es que aquí los sectores populares perciben la protección de sus derechos por parte de las autoridades con medidas como los incrementos al salario mínimo, las pensiones universales y, para los jóvenes, becas y otros programas, detalló.