El costo de la energía “hace que Europa no sea nada competitiva en este momento”, denunció el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, en las puertas de una cumbre informal celebrada en el castillo Alden Biesen, de la que ha sido anfitrión.
El estado de los sectores petroquímico y siderúrgico están “a punto de colapsar en Europa en los próximos años”, valoró. Sobre este tema “número uno”, según el jefe del Gobierno belga, “hay pánico de verdad” en la Unión Europea.

“Los sectores que requieren mucha energía y también que la utilizan como materia prima no pueden sobrevivir en Europa en este momento”, admitió De Wever. “La lista de anuncios de cierre es interminable”.
De Wever destacó también el problema comunitario de sobrerregulación, pero priorizó los esfuerzos de la Comisión Europea para afrontar este desperfecto, porque es clave, en su opinión, tener cuidado de que el Consejo Europeo “no entre en una especie de guerra” con la Comisión, presidida por Ursula von der Leyen. Informó asimismo que los 27 países miembros de la UE quieren establecer una comisión “para mejorar la competencia” que se reúna mensualmente. Espera que sus iniciativas, incluidas algunas que se negó a compartir con los medios, lleven “a resultados concretos este año”.
Con la llegada de la segunda Administración Trump, la dependencia energética europea de EEUU se profundizó, escribió el periódico alemán Berliner Zeitung en septiembre pasado. Así, en julio de 2025, la UE firmó un acuerdo que compromete a los países miembros a comprar combustibles fósiles estadounidenses por 750.000 millones de euros (878.000 millones de dólares) en un plazo de tres años, lo que consolidó a Washington como el principal proveedor.
A finales de enero, el exdiplomático británico Ian Proud, afirmó en un artículo de opinión que los países europeos solo podrán permitirse una reindustrialización y alguna prosperidad en el futuro si restablecen sus vínculos con Rusia.