El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que el proceso de empalme o de transición entre el Gobierno entrante y saliente, continua a pesar del anuncio previo del candidato electo, Abelardo De la Espriella, quien anunció su suspensión.

En una interacción en su cuenta de X, el mandatario colombiano escribió que “tal como indica la Ley [951 de 2005], el proceso de entrega del Gobierno continua ante el pueblo”.

“Se colocarán sillas vacías en espera que quienes se robaron las elecciones lleguen a entender qué es gobernar”, agregó el líder del Pacto Histórico.

El presidente añadió que el “empalme es una entrega pública del Gobierno que termina el seis de agosto, a las 12:00 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo y obedezco al pueblo, a nadie más”.

“No están preparados”

Conforme a la opinión de Petro, el retiro del equipo de De la Espriella se debe a que sus integrantes “no aguantan que se observe por toda la ciudadanía que no están preparados y que sus insultos públicos son calumnias”.

Previamente, el conservador instruyó a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, suspender “de manera inmediata el proceso de empalme con el Gobierno de Petro, al que cataloga de “corrupto”.

¿Por qué la transición de poder en Colombia puede convertirse en un polvorín?

En su interacción, Petro reconfirmó que el próximo 20 de julio —cuando ha convocado a una movilización en defensa “de las reformas sociales y la dignidad del pueblo colombiano”—, dará su “último discurso público como presidente de Colombia en el sur occidente de Bogotá”.

Del mismo modo, el actual mandatario ha llamado a la “resistencia activa” y “cuando el pueblo decida, desobediencia civil” ante el supuesto “autoritarismo casi totalitario” que impondría De la Espriella en su Gobierno.

“Estamos no solo ante la inminencia del fascismo en Colombia sino ante quizás el mayor ataque a la democracia mundial desde la época de Hitler”, advirtió.

En esta línea, ratificó su denuncia pública sobre supuestas irregularidades durante el proceso electoral que culminó con la elección de De la Espriella como presidente. 

“No estamos inventando cuando decimos que el Gobierno de Abelardo fue elegido desde el exterior, con votos no existentes en el porcentaje ajustado automáticamente por algoritmos hechos por empresas privadas israelíes con aval de su gobierno genocida, y tramitados por la empresa que yo mismo denuncié públicamente”.