Putin: “¿Quizás nos convenga más dejar de suministrar gas al mercado europeo ahora mismo?”

Rusia podría detener los suministros de gas a los mercados europeos desde ahora mismo y dirigirse a mercados más prometedores, declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, en una entrevista con el periodista Pável Zarubin.

“De todas formas, como usted acaba de decir, planean dentro de un mes […] imponer restricciones a la compra de gas ruso, incluido el gas natural licuado. Y dentro de un año, en 2027, habrá nuevas restricciones, hasta llegar a una prohibición total”, explicó el presidente. “Pero ahora se están abriendo otros mercados. Y quizás nos sea más rentable detener ahora mismo los suministros al mercado europeo. Irnos a esos mercados que se están abriendo y afianzarnos allí”, añadió.

El presidente agregó que encargará al Gobierno, juntamente con las empresas rusas, analizar la cuestión de los suministros de gas natural a plataformas comerciales prometedoras, aunque la decisión final aún no se ha tomado. También añadió que la situación actual en el mercado europeo es, “ante todo, el resultado de la errónea política de las autoridades europeas en el ámbito de la energía“.

“Aquí no hay ningún trasfondo político, solo negocios”

Según el presidente, el fuerte aumento de los precios del gas en el mercado europeo no está directamente relacionado con los suministros, que en realidad nadie ha reducido. Este crecimiento se debe a la situación general en los mercados mundiales.

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“Pero los principales proveedores de gas no han reducido sus volúmenes”, explicó Putin, enumerando a los actores clave. “¿Quiénes son hoy los principales proveedores? Argelia, Estados Unidos, Noruega y, en parte, Rusia. Nadie ha reducido los suministros, y los precios ya se han disparado hasta los 700 dólares”.

En opinión del líder ruso, esta dinámica se explica por la aparición de nuevos compradores “prémium” dispuestos a pagar más. Esto, a su vez, está relacionado con la tensión geopolítica y los problemas logísticos.

El presidente sugirió que los actuales proveedores de Europa, incluidas las empresas estadounidenses, actuarán estrictamente según la lógica del mercado y preferirán contratos más rentables si estos aparecen. “Aquí no hay ningún trasfondo político, solo negocios, nada más“, explicó.