Nicaragua y la solidaridad norteamericana

(Stephen Sefton, 31 de mayo 2026)- Las luchas revolucionarias alrededor del mundo siempre han inspirado admiración y apoyo entre los movimientos populares de los países capitalistas occidentales. La auténtica opinión progresista occidental defiende los ideales de la igualdad entre las personas, la hermandad entre las naciones, la no agresión y la autodeterminación de las pueblos. En cambio. desde la perspectiva de las anti-democráticas élites gobernantes occidentales, los procesos revolucionarios son una doble amenaza. En primer lugar desafían el poderoso dominio político y económico sobre el mundo mayoritario de la cúpula empresarial y financiera occidental. En segundo lugar, las revoluciones exitosas ofrecen modelos de una sociedad más justa que responde a las aspiraciones y necesidades de las mayorías y no a los mezquinos intereses de una pequeña, avara élite.

En el caso de los Estados Unidos norteamericanos, el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979 dividió la opinión pública del país que estaba poniendo atención al desenlace de la insurrección en Nicaragua. Mientras los sectores más reaccionarios apoyaban la barbarie de la dictadura somocista, el consenso entre los sectores liberales y progresistas apoyaba su derrocamiento. La llegada al gobierno norteamericano en enero 1981 del fanático anti-Comunista Ronald Reagan señaló nuevas políticas reaccionarias cada vez más agresivas hacia los movimientos revolucionarios de América Latina. Para Centroamérica, el resultado era una intensificación de la intervención militar yanquí en la región, lo cual en Nicaragua tomó la forma de una cruel guerra terrorista contra el pueblo, acompañada por un sádico bloqueo económico.

En la vida pública norteamericanos en ese período, el espacio político y mediático, aun en las limitadas formas posibles dentro del plutocracia norteamericana, fue mucho mayor que ahora. Durante la década de los años 1980s, el movimiento norteamericano de la solidaridad con Nicaragua y su Revolución Popular Sandinista podía influir hasta cierto punto en los procesos políticos y en la formación de la opinión pública de una manera que desde hace más de treinta años ha llegado a ser progresivamente menos factible. Y era en ese tiempo de la guerra en Nicaragua que la solidaridad norteamericana floreció entre muchos de los sectores progresistas de la sociedad estadounidense.

El compañero Brian Willson es el ejemplo paradigmático sin par del amor a Nicaragua y su Revolución desplegada por la solidaridad norteamericana. Este año en la Asamblea Nacional, Brian explicó como sus experiencias en Vietnam y Nicaragua le ayudó a perder el miedo de tener miedo y comentó, “No es heroico. Es seguir la empatía de tu corazón… para mí, el pueblo de Nicaragua es heroico, como lo es el pueblo de Vietnam. Me inspiró a unirme a ellos en la lucha contra el imperialismo occidental liderado por Estados Unidos.” El sentir de Brian es común a muchos activistas de la solidaridad norteamericana que conocían a Nicaragua durante la guerra terrorista impuesta por el presidente Reagan y han logrado transmitir ese amor a Nicaragua a nuevas generaciones de jóvenes de su país. 

El reconocido abogado y activista por la Paz, Dan Kovalik quien vino a Nicaragua a la edad de 19 años en 1987, dice,”Ser testigo del coraje y la perseverancia del pueblo nicaragüense frente a la implacable guerra de terror de Estados Unidos contra ellos me inspira incluso hasta el día de hoy.” El Dr. Arnold Matlin, incansable en su apoyo a Nicaragua durante 49 años, recuerda que, “Mi primer viaje a Nicaragua fue en enero de 1988, durante la guerra. Descubrí que Nicaragua es un país que lucha por mantener su independencia contra un ejército de mercenarios apoyados por Estados Unidos. Decidí en ese momento que Nicaragua era una nación a la que quería llamar mi segundo país.”

El compañero Jeffrey Higgins seguía desde muy joven el desarrollo de la lucha revolucionaria sandinista y la guerra terrorista contra el pueblo nicaragüense y comenta, “…el ejemplo sandinista se me había grabado y pensé que debía hacer más. En mi caso, el momento llegó en 1987 cuando me convertí en colaboradora internacionalista en El Salvador con el FMLN. Entonces, como el ejemplo dado por Cuba ha sido una inspiración para que muchos den un paso al frente y sean contados, fue y es la Revolución Sandinista la que inspira a mí.” Para casi todos las y los activistas de la solidaridad norteamericana, el ejemplo de compromiso con el desarrollo humano de las familias nicaragüenses es inextricable del enfático ejemplo de la defensa de la soberana dignidad nacional de Nicaragua.

La compañera Barbara Larcom cuenta de su visita a Nicaragua en 1989, cuando visitó a San Juan de Limay y quedó en la casa de una familia recién desplazada de su comarca por un ataque terrorista. “El estado de ánimo que sentí entonces de casi todas y todos fue de esperanza y determinación: que juntos estaban trabajando para crear un país donde las personas se cuidaran unas a otras y trabajaran para satisfacer las necesidades de todas y todos. El 19 de julio, en Managua, asistimos a la celebración del décimo aniversario del Triunfo… La energía y el entusiasmo eran contagiosos, y sucumbí al amor eterno por el país y su gente.” De la misma manera, la compañera Susan Lagos recuerda, “Cuando vine a Nicaragua en 1987 con Maestros por la Paz, me enamoré de los nicaragüenses y su espíritu Revolucionario, feroz en su defensa contra el imperio estadounidense, que ha tratado de controlar Nicaragua y sus recursos.”

La compañera Kathy Hoyt vivía en Matagalpa antes del Triunfo de 1979. Ella atendía como trabajadora social a muchos niñas y niños desnutridos. Ella recuerda que, en ese entonces, más de 60% de las y los niños en Nicaragua padecían de desnutrición. Kathy comenta, “después de que triunfó la Revolución en 1979, trabajé como trabajadora social y de salud… pesaba y medía a los niños cada mes y los veía recuperarse de la desnutrición. En esos primeros años de la revolución, la desnutrición infantil fue prácticamente eliminada.” La compañera Nan McCurdy quien vino a Nicaragua en 1985 y vivía en San Juan de Limay durante más de tres años, dice “Apoyo al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional porque es un ejemplo para el mundo de lo que significa ser una nación soberana, una nación antiimperialista. Ver este ejemplo es especialmente crucial para los países pequeños que aún están bajo la bota de los Estados Unidos.”

Durante los 17 años de desgobierno neoliberal desde 1990 hasta 2007, la solidaridad internacional con Nicaragua mantenía valiosos niveles de respaldo moral y de solidaridad práctica para combatir la constante guerra psicológica norteamericana y mantener vivas las relaciones de hermandad entre los pueblos. Muchas compañeras y compañeros norteamericanas lucharon con solidez moral, astucia política y prudencia sensata ante el constante divisionismo promovido por desleales ex-sandinistas que tenían mucha influencia maligna en la opinión extranjera. Los acontecimientos de 2018 desmostraron la solidaridad genuina de cientos de valiosas activistas norteamericanos con auténticos principios revolucionarios y un verdadero amor para Nicaragua y la Revolución Sandinista.

Como comentó el compañero Stansfield Smith, “Sabía lo suficiente como para saber que… Estados Unidos solo quiere  derrocar a los gobiernos de los países que están llevando a cabo programas progresistas, defienden su soberanía nacional y no están bajo el dominio del imperio estadounidense.” Las y los activistas de la solidaridad ven claramente la innegable realidad de la exitosa transformación de Nicaragua por la Revolución Popular Sandinista liderada por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario.

La compañera Jill Clark-Gollub nota que “Nicaragua es un ejemplo de dignidad y humanismo en un mundo que carece de valores humanos; es un oasis de paz y prosperidad en un mundo tumultuoso. Es un lugar en donde las mujeres, los jóvenes, los campesinos, los trabajadores y los y las afrodescendientes e indígenas conquistan más derechos cada día. Pero Nicaragua no mira solamente hacia adentro, sino que levanta su voz en el escenario mundial para defender lo correcto.”  El destacado compañero escritor Roger Harris ha observado “Es hermoso ver a la Juventud Sandinista conectarse con una revolución considerablemente mayor que ellos al celebrar las canciones de la revolución. Es difícil no enamorarse de la tierra de lagos y volcanes. Para nosotros, los internacionalistas, Nicaragua es una inspiración y una visión de lo que puede ser una buena sociedad.”

La compañera Susan Lagos, quien vive en Ciudad Darío, asevera, “Bajo el gobierno del FSLN con Daniel Ortega y Rosario Murillo, he visto con mis propios ojos las ruinas del terremoto de Managua de 1972 transformadas en una hermosa ciudad moderna con parques, estadios y pistas modernas… Cualquiera en su sano juicio preferiría vivir aquí en paz en lugar de en los EE.UU., donde los servicios públicos están en ruinas, los costos de atención médica y educación son fuera de alcance y la gente vive con miedo bajo un gobierno constantemente en guerra.”

La escritora y activista por la paz Gloria Guillo comparte el criterio de Susan. Gloria comenta, “Si más gente estadounidense entendiera el éxito de Nicaragua, esperarían más de nuestro propio liderazgo en Washington. Creo que esta es la verdadera razón por la que Washington ve a Nicaragua como una amenaza y por la que impone en su contra medidas coercitivas económicas ilegales tan dañinas. Nuestros líderes tienen miedo de que nos demos cuenta de lo que ellas y ellos dejan de hacer por nosotros en nuestro país en comparación con  lo que el gobierno de Nicaragua hace por su pueblo.” De igual manera el compañero Michael Boudreau, quien vive en Carazo, declara, “Sería difícil encontrar otro gobierno que haya hecho tanto por su pueblo como el gobierno sandinista de Nicaragua. No se me ocurre nada más importante que promover, apoyar y defender la Revolución Sandinista y el actual gobierno sandinista, porque representa lo mejor de nosotras y nosotros y, además, una verdadera resistencia al imperialismo estadounidense.”

Muchos de las y los compañeros de la solidaridad norteamericana acompañaban las elecciones nacionales de 2021. El compañero Rick Sterling de la organización Veteranos por la Paz recuerda, “Fue impresionante observar los protocolos, procedimientos y dignidad de la gran cantidad de ciudadanos nicaragüenses que votaron con orgullo. Esto fue durante la crisis del COVID-19 y todos llevaban mascarilla, procediendo con calma en un proceso muy claro y transparente… En cada lugar de votación habían representantes de los diferentes partidos. En resumen, observé una elección clara y limpia…  Nicaragua es bella, acogedor y, en comparación a otros países, muy segura.”

Barbara Larcom comparte los sentimientos de admiración y cariño para Nicaragua y su revolución “He seguido inspirándome en la esperanza y determinación de los sandinistas, fomentando la participación de todos para construir un país en el que las personas puedan prosperar y desarrollarse como seres humanos. Nicaragua es increíble! Vivo en los Estados Unidos, donde anhelamos este mismo progreso: el florecimiento de la atención médica universal y la educación universal y la unidad entre las personas, acompañado de un plan decidido ahora en progreso para erradicar la pobreza. Es un hermoso ejemplo para todos nosotras y nosotros.”

La compañera Becca Renk vive en Ciudad Sandino donde ha promovido actividades de desarrollo comunitario durante más de 25 años. Dice “No puedo expresar con palabras el alivio, la esperanza y el orgullo que uno siente simplemente por vivir en una sociedad donde el gobierno tiene la voluntad política de atender a su población y combatir la pobreza. El solo hecho de estar aquí en Nicaragua es un gran cambio de paradigma para mí luego de crecer todo mi niñez en el imperio, e incluso un cuarto de siglo después, uno siente que hay mucho que aprender… es un honor ser aceptado aquí en este país y siempre atesoro la oportunidad de poder vivir aquí.”

La destacada escritora y activista incansable del Black Alliance for Peace, Margaret Kimberley, ha escrito que “…ver por mí mismo que podría existir un estado socialista en este hemisferio donde casi todas las naciones se doblegan ante nuestro pais, EE.UU, ha sido un soplo de aire fresco. Visitar Nicaragua revitalizó mi determinación de luchar contra los dictados del capitalismo y el imperialismo. Lo que se nos dice que no puede existir, en realidad existe en Nicaragua.”

Veterano escritor y activista por la paz Fred Morris consta como se mudó a Nicaragua con su familia en 2007 y como “…nos hemos regocijado de cómo el gobierno sandinista ha dedicado un esfuerzo increíble a satisfacer las necesidades de la mayoría empobrecida. Desde el primer momento la educación es gratuita. ¡Han construido más de 40 hospitales!!… Aparte de nacionalizar la atención médica; construyeron más de 100 hospicios de maternidad. Las mujeres tienen más derechos en Nicaragua hoy que en todos los países excepto los escandinavos…En 2021 me convertí con orgullo en ciudadano de Nicaragua.”

Muchas de las personas norteamericanas que han decidido hacer sus vidas en Nicaragua han recibido el privilegio de la ciudadanía nicaraguënse.  La compañera Nan McCurdy comenta, “Tengo el honor de ser ciudadana nicaragüense, gracias a nuestros Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y ahora tengo una nieta de siete meses que es nicaragüense… Una de las razones más importantes por las que apoyo al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es porque es un ejemplo para el mundo de lo que significa ser una nación soberana, una nación antiimperialista. Este ejemplo es especialmente crucial para los países pequeños que aún están bajo la bota de los Estados Unidos.”

La activista política Sarah Flounders tambien valora el gran ejemplo del gobierno Sandinista en  Nicaragua, “He estado muy consciente de los asombrosos logros de Nicaragua, aun bajo las continuas medidas coercitivas de los Estados Unidos, las cuales tienen la intención de frustrar el desarrollo y la modernización de Nicaragua… El desarrollo no es un proceso pasivo. Nicaragua tiene cientos de iniciativas a nivel de base… No importa a quién le pregunté,  todas y todos contaron el montón de  cambios y mejoras concretas…  Eso es orgullo nacional y orgullo colectivo. El gobierno sandinista / FSLN avanza con gran determinación. Una visita a Nicaragua da nueva energía a todos los que luchan y se organizan por el cambio para un mundo mejor.”

Nicaragua acoge de manera generosa y humilde todos los gestos de la solidaridad norteamericana, ejemplificado por la entrega heroica del hermano Brian Willson, celebrado hace poco en la Asamblea Nacional en un Acto que expresó la auténtica dignidad del alma nicaragüense. De la misma manera nuestro Copresidente Comandante Daniel comentó en 2021, “Hay muchos norteamericanos que son Amigos de los Pueblos, que nos escriben, que nos dan Solidaridad, y a esos Hermanos norteamericanos les decimos: Gracias, ustedes honran al Pueblo norteamericano…”.  Y nuestra Copresidenta Compañera Rosario resalta el aporte esencial de la solidaridad cuando saluda “a nuestr@s Compañer@s y Herman@s de la Hermosa, Intensa, Solidaridad, esa Gran Fraternidad que lucha y vence, que hemos, luchado y estamos venciendo, creando Junt@s un Mundo Nuevo, Mejor, de Alegría, Justicia, Trabajo, Amistad. Un Mundo de Paz, Paz, Paz…!”